El peronismo local se está armando para una nueva interna. El oficialismo está con problemas pero se presentará para continuar gobernando como lo hizo durante los últimos 18 años; mientras que la oposición se arma con los que juraron no volver y los que por diversas necesidades volvieron.
La presencia más llamativa en las elecciones locales del Partido Justicialista la da Pablo Bruera, quien se fue expulsado y asegurando que jamás volvería, y hoy se lo ve de regreso encabezando una lista de viejos políticos disidentes.
Si bien el intendente aparece como la pieza más firme para ser elegido, su armado político le puede jugar en contra, ya que los nombres que hay detrás son esos personajes que los votantes no quieren volver a ver por estas tierras.
El armado bruerista
Un claro ejemplo de ello, lo da la presencia de ex senador provincial Juan Amondarain, un hombre que fue promovido por el ex intendente y actual presidente del PJ local, Julio Alak, pero que fue dejado de lado tras la pelea que el actual Gerente General de Aerolineas Argentinas mantuvo con el ex gobernador Felipe Solá. Seguramente su persona no aportará votos a la lista opositora pero si dinero y militantes para lograr el cometido.
Algo similar ocurre con el jefe de Gabinete y Gobierno de la Provincia, Alberto Pérez, quien será candidato a Consejero Provincial por el sector bruerista a pesar de que la carta orgánica del partido exige estar domiciliado al menos dos años en el distrito que va a representar. Algo que Pérez no cumple y ha despertado las quejas en varios sectores que aseguran que el hombre sciolista “no ha vivido, ni militado, ni conoce la historia del peronismo platense” y ahora busca representarlo.
A su vez acompañan al intendente sus “hermanos macana”, Mariano y Gabriel, quienes continúan cobrando todos los meses abultados sueldos del municipio sin si quiera tener funciones asignadas.
Otros profetas del bruerismo son el diputado Carlos Quintana, quien tiene un futuro complicado como gremialista ya que su poder se ha debilitado mucho y peligra su reelección en UNPC; y Alberto Delgado, quien el 12 de mayo en un plenario del Frente de Unidad Peronista (FUP) había asegurado que “a Bruera se le está haciendo difícil manejar situaciones límite”, y hoy se lo ve muy apegado al Jefe comunal.
Aunque claro está no todas son negativas para Bruera, quien muestra como caras nuevas a sus concejales: Silvana Soria, Sabrina Rodríguez, Susana Gordillo y Gabriel Céspedes; y al diputado Raúl Pérez quien fue alakista y que se separó junto con Amondarain para seguir bajo las filas de Solá y hoy continua en el poder gracias al respaldo de Scioli.
El armado kirchnerista
Por otra parte, los “kirchneristas”, encabezados por el vice ministro de Desarrollo Social de la Nación, Carlos Castagneto, intentarán continuar con el puesto que dejará Alak. La figura del actual senador bonaerense, Guido Carlotto, como exponente de la nueva generación de dirigentes platenses que buscan reformar los viejos armados que se fueron y ahora intentan volver, es lo que presenta este sector que buscará con el FUP que conduce el concejal del Frente para la Victoria-PJ, José Ramón Arteaga, ganar las internas.
Si bien la pesada herencia de haber tenido tantos acuerdos y desacuerdos con los políticos locales y provinciales, les puede jugar una mala pasada en las urnas; los resultados que han logrado conseguir, durante los últimos 18 años son más que elocuentes, y para muchos más que suficientes para elegirlos.
Deteniéndose en los hechos, se observa que el oficialismo ha logrado ganar todas las elecciones –menos la última- con el sello del PJ como emblema. Aun cuando las tiempos no eran buenos para el peronismo, como después de la salida de Carlos Menem, los peronistas platenses han ganado cada elección; y por sobre todas las cosas han hecho desaparecer de la esfera política local todo rasgo de oposición. A tal punto que en la última elección, de los cuatro candidatos más votados (Bruera, Alak, Negrelli, Castagneto), tres pertenecían al peronismo (Bruera, Alak, Castagneto).
A su vez, en La Plata, hace cinco años que no hay radicales en el Concejo Deliberante. A pesar de que ésta ciudad eternamente fue conocida como la ciudad del radicalismo, el poder del PJ los ha dejado fuera.
Es por estas cuestiones que los peronistas “puros” apoyan tanto el armado de la FUP, porque consideran que son los únicos que pueden continuar manteniendo al PJ como el principal partido político local.
Por: Martín Almada, Infoplatense, martin-platense@hotmail.com