Tiene 18 años, y pese a su edad trabajaba para la empresa de limpieza de Vea.
Trama Urbana lo adelantó ayer en exclusiva. Y ocurrió. La policía realizó cuatro allanamientos en busca de los supuestos asesinos de la cajera María Soledad Acosta, fusilada de un tiro en la cara a las 21.05 del último viernes, por dos delincuentes que entraron al Vea de 525, 8 y 9, y salieron llevándose 3800 pesos, además de la vida de esta mujer de 32 años.
Como se informó ayer, los sospechosos son un menor de 17 años y un mayor de 18. Más allá de la edad o el rol que jugó cada uno en esta historia, ninguno la tiene fácil. Los fiscales Leyla Aguilar y Juan Cruz Condomí Alcorta les imputan un delito gravísimo: homicidio calificado y robo calificado, críminis causa, que contempla la pena de prisión perpetua.
Además, fuentes policiales y judiciales aseguran que las evidencias contra estos dos pibes son contundentes. "Testimonios, una filmación, la ropa y las circunstancias", enumeró una alta fuente de la investigación, pasando por alto los detalles que más adelante explicaremos. ¿Y el arma homicida? La pistola 9 milímetros fue lo único que no encontraron, aunque su origen y destino tampoco les genera muchas dudas: "es un fierro caliente (como se llama en la jerga a las armas involucradas en un crimen), seguramente alquilado (ver aparte)".
Uno de los acusados tiene 18 años, le dicen "Pitín" (su nombre se mantendrá por ahora en reserva) y hasta el 14 de marzo -cuando ocurrió el crimen- trabajó para la empresa Vadelux, encargada de la limpieza en los locales de Vea. En la indagatoria declaró que ese viernes lo pasó en su casa, solo, con su hermano y su madre (en ese órden) aunque los fiscales aseguran tener constancias de que estuvo en la sucursal de Tolosa. Es más, ese día se le vencía el contrato, que la firma no le renovó. Pero tampoco debería haber estado trabajando: según fuentes judiciales "tenía arresto domiciliario por una causa que le abrieron siendo menor".
Su mamá también está vinculada con el supermercado. "Trabaja en la empresa de seguridad privada que presta servicios" en Vea, reza la orden de detención a la que HOY tuvo acceso.
El otro imputado tiene 17 años, le dicen "Pancho" y renguea al caminar, la misma dificultad que presentaba el delincuente que fusiló a María Soledad. Ayer, cuando lo detuvieron, le preguntaron qué le pasaba en la pierna. Dijo que se había esguinzado hacía 30 días. Los hombres de la comisaría de Tolosa lo tenían en la mira por un robo reciente.
Pero hablemos de los operativos que concluyeron con las detenciones. Comenzaron a las 4 en punto de la mañana, cuando los hombres de la DDI La Plata, encabezados por su jefe, el comisionado Héctor Mauriño, llegaron a la denominada "Favela chica", respaldados por el personal de las comisarías 1´, 6´ y 11´, del Grupo Apoyo Departamental (GAD), Infantería, Halcón y Policía 2. A la misma hora, otra comitiva comandada por el jefe del gabinete de Homicidios, el capitán Gonzalo Tedesco, arribaba a 162 entre 63 y 64.
El primer grupo iba con once órdenes de allanamientos firmadas por el juez de Garantías Néstor De Aspro, tres por el homicidio en Vea, y ocho más por un violento episodio ocurrido días atrás en Ringuelet (ver cuadro).
Por el caso Acosta registraron primero un departamento ubicado en un monoblock de 18 y 530, donde vive el abuelo del sospechoso "Pitín" (la identidad se mantendrá por ahora en reserva). Allí no estaba. Luego ingresaron en una vivienda ubicada en la zona de 15 y 531, en busca de "Pancho". El menor tampoco estaba, pero se secuestró un pantalón de jean "chupín" de las mismas características del que usaba uno de los asesinos de Soledad. Los fiscales dispusieron entonces ingresar al domicilio del padre del adolescente, cerca de allí, y lo encontraron durmiendo. Aquí también se incautaron de prendas que comprometedoras y una moto de 110 cc como la que usaron los homicidas en su fuga.
Por último, requisaron una precaria vivienda de 18 y 530, ubicada justo detrás de Vea, con la presunción de que allí podía estar el arma. No la encontraron.
Los que sí encontraron lo que fueron a buscar fueron los hombres al mando de Tedesco, en el allanamiento a la vivienda de 162, 63 y 64, propiedad de la madre de "Pitín". "Cuando llegamos estaba durmiendo y trató de escaparse por los fondos, pero lo detuvimos", comentó un policía que estuvo en el operativo. Además del joven esposado, de ahí se llevaron un par de zapatillas grises marca Reebock y un bolso similares a los que llevaba uno de los asaltantes. Según la Policía, en el traslado "se quebró y confesó haber estado en el hecho, aunque responsabilizó del crimen al menor". Si esos dichos existieron, no tienen validez alguna en la causa. Lo único que cuenta es lo que declaró ante los fiscales ayer a la tarde. Y allí, asistido por una defensora oficial, negó todo con el clásico "soy inocente".