Ocurrió anteanoche en 13 y 60. Los investigadores descartaron el móvil del robo
El cuerpo de un peluquero asesinado fue encontrado anteanoche en una vivienda de las calles 13 y 60. El hombre presentaba 25 puñaladas y apareció tirado en un sector de la cocina de la propiedad, donde vivía junto a un amigo que, en ese momento, no estaba en el lugar, informaron fuentes policiales.
Se trata de Aníbal Víctor Castillo Estrada, boliviano, de 70 años, quien, según el testimonio que aportó un vecino a la Policía, habría discutido largamente con el homicida, el cual, al parecer, se retiró herido y a bordo del auto del dueño de la finca.
Ese es, por estas horas, el único dato de interés que lograron recabar los investigadores sobre los minutos previos al salvaje ataque, ya que la hermana del peluquero, que padece supuestos problemas de salud y dormía en un departamento de la planta alta del inmueble, ni se enteró de lo ocurrido hasta que la despertaron para darle la terrible noticia.
En esas circunstancias, de acuerdo a la propia escena del crimen y, fundamentalmente, a la inexistencia de faltantes, los pesquisas descartaron, casi de plano, la hipótesis del robo.
"No hay violencia en los accesos a la casa y tampoco se llevaron nada de valor, salvo un teléfono y el auto. En la vivienda había elementos costosos, pero no los tocaron", explicó un alto jefe policial.
Precisamente, en ese marco, la pista pasional comenzó a ganar terreno, aunque los responsables de llevar adelante el caso se encargaron de aclarar que "no descartamos nada, ni siquiera un ajuste de cuentas".
HORROR
El macabro hallazgo tuvo lugar en una vivienda de dos plantas con ladrillos a la vista y aberturas de madera, ubicada frente a la Plaza Máximo Paz, a la altura del numeral 59, a metros de la Jefatura Departamental de nuestra ciudad.
Allí, cerca de la medianoche del martes pasado, el amigo del peluquero halló a Castillo Estrada tirado entre una mesa y varias sillas, en medio de un gran charco de sangre.
El hombre estaba vestido, boca abajo, con sus brazos extendidos al lado del cuerpo y las piernas estiradas.
El informe forense, al que este diario tuvo acceso, indicó que fueron 25 las heridas punzo-cortantes que tenía la víctima, algunas de ellas superficiales.
Sin embargo, un profundo corte en el cuello, que le seccionó la carótida y la yugular izquierda, terminó por desencadenar un shock hipovolémico y, pocos después, su muerte.
SAÑA
Nadie entiende el por qué de tana saña. Castillo Estrada, pese a que era una persona reservada, no tenía enemigos ni problemas con la gente del barrio, que ayer se mostró profundamente conmocionada por la noticia del crimen.
Los voceros consultados presumen que el homicida ingresó a la finca del peluquero con su consentimiento y que, por razones que se tratan de establecer, comenzaron a discutir.
Un vecino escuchó las voces de dos hombres, quienes intercambiaron todo tipo de insultos hasta que, de repente, el silencio se apoderó de la noche. Para ese entonces, Castillo Estrada ya había sido asesinado.
DOS CUCHILLOS
Las evidencias recogidas en la escena del crimen permiten establecer que en la brutal agresión que ocasionó la muerte del peluquero se emplearon dos cuchillos tipo tramontina.
Voceros del caso explicaron que la víctima tenía incrustada en el pecho la hoja de uno de ellos; mientras que, en la cocina de su casa, apareció el mango de la otra arma.
"Tal vez el homicida también resultó herido, aunque para poder confirmarlo los peritos tendrán que analizar los rastros hemáticos hallados en la propiedad", agregaron las mismas fuentes.
Castillo Estrada era oriundo de la localidad boliviana de Tarija, aunque hacía más de 30 años se encontraba radicado en nuestra ciudad.
"Ultimamente ya no atendía en la peluquería. Hacía domicilios y, sobre todo, peinaba a personas mayores", aseguró una persona que dijo haberlo conocido.
El hecho, caratulado "homicidio", es investigado por la fiscalía de la doctora Ana María Medina (UFI N° 1), quien ordenó la intervención del Gabinete de Homicidios de la DDI La Plata, a cargo del inspector Claudio Jaidar y del capitán Gonzalo Tedesco.