Encerraron a la familia, revolvieron toda la vivienda y se llevaron importante botín
Carlos Eduardo Gagliardi (49), un médico que vive en City Bell, aprovechó el tiempo libre para barrer las hojas que se habían juntado en la vereda. Ya había formado un montículo y estaba a punto de embolsarlas cuando dos hombres lo sorprendieron por la espalda y, a punta de pistola, lo obligaron a entrar con ellos a su vivienda.
En la casa de dos plantas estaba el resto de la familia. En cuestión de minutos, los asaltantes también redujeron a la esposa del neurocirujano y a los hijos del matrimonio de 6, 16 y 19 años.
Los ladrones se mostraron nerviosos. Tenían armas de grueso calibre y amenazaron en varias oportunidades a las personas que mantuvieron cautivas. "Tuvimos que negociar para que no nos ataran. Primero nos encerraron en una habitación. Después, adentro de un placard y por último nos dejaron a todos en el baño", contó Gagliardi a este diario.
Como informó en exclusiva EL DIA en su edición anterior el sorpresivo ataque, que duró casi dos horas, ocurrió el jueves en horas de la tarde en una vivienda ubicada en las calles 27 y 12. Se trata de una zona arbolada, con algunas calles de tierra.
Los ladrones revolvieron todas las habitaciones y se apoderaron de electrodomésticos, dinero, joyas y teléfonos celulares. Después cargaron el botín en un auto de las víctimas en el que se dieron a la fuga. El coche apareció abandonado a pocas cuadras. Pero todavía no hay rastros de los delincuentes ni de los elementos robados.
EL ATAQUE
De acuerdo al informe preliminar que maneja la Policía, todo empezó alrededor de las seis de la tarde cuando el médico barría las hojas que se habían juntado en su vereda y fue atacado por dos desconocidos. El profesional recordó que poco antes había visto pasar a esos hombres de alrededor de 30 años cerca suyo y reconoció que no les resultaron sospechosos.
Los delincuentes le mostraron las armas que escondían entre sus ropas y, bajo amenazas, lo obligaron a caminar los 10 metros que lo separaban de su casa. Después, patearon la puerta, entraron a la finca y redujeron a los otros miembros de la familia. "Todavía me cargaron porque los perros estaban encerrados en los caniles", recordó el profesional. "¡Vos tenés que dejar los perros sueltos ves lo que te puede pasar!", le dijo uno de los asaltantes.
"No nos agredieron, no hubo gritos, ni histeria. Pero tampoco hicimos algo para que ellos (por los ladrones) se molestaran", contó Gagliardi horas después del dramático episodio.
Con la situación bajo su control, los asaltantes arrancaron los cables de los teléfonos, despojaron a las víctimas de sus celulares y las encerraron, primero en un habitación y finalmente en un baño. "En un momento nos habían dejado a todos en un placard y hasta llegaron a ofrecernos jugo o algo para tomar", recordó el médico que ayer atendió a este diario en la puerta de su domicilio.
"La verdad que pasamos un mal momento. Se llevaron de todo, hasta la alcancía del menor de mis hijos", explicó Gagliardi. Y recordó que durante el tiempo que duró el robo, los ladrones comieron y bebieron lo que encontraron en la heladera.
ESCAPARON EN AUTO
Los delincuentes cargaron el botín en el coche del profesional, un Renautl Clio. Pero como no pudieron darle arranque, tuvieron que vaciarlo y pasar los electrodomésticos y otros objetos de valor que habían robado a un Volkswagen Quantum, que utiliza la mujer del médico, y que estaba en el garaje.
Finalmente, los ladrones emprendieron la retirada sin que ningún vecino advirtiera la maniobra. El coche de las víctimas fue hallado a pocas cuadras de donde se registró el robo. Pero hasta anoche no había detenidos por este caso.
El hecho fue caratulado como "privación ilegal de la libertad y robo calificado" y es investigado por personal de la comisaría 10ª de City Bell y el titular de la fiscalía de Autores Ignorados, Alejandro Villordo.