Por distintos delitos, más de 500 presos en lo que va de 2007.
Las conductas delictivas han sido eje de numerosos trabajos científicos, tanto en la antigüedad como en estos tiempos contemporáneos, en busca de elementos para develar su misterioso origen. Conocer los por qué de ciertos comportamientos y saber si se emparentan con alguna patología, son verdaderas prioridades en el campo de la investigación, sobre todo si el objeto central del análisis pasan a ser los menores de edad.Los abusadores no se mueven por patrones y tampoco importa su condición social, pero la gran mayoría, de chicos, sufrieron historias de violencia familiar
Diariamente, los platenses participan, sin intención claro, del triste espectáculo de la inseguridad. Y con gran preocupación observan la directa relación, cada vez más afianzada, entre la minoridad y el delito.
La situación es muy grave, al punto que, sólo en estos primeros cinco meses del año, la Policía ya detuvo en nuestra ciudad a más de 500 menores, de los cuales el 90 por ciento son varones.
Siguiendo con las estadísticas, los parámetros que reflejan son alarmantes y desnudan evidentes fallas en los mecanismos ideados para contener a estos adolescentes que, lejos de mostrarse como tal, se expresan a través de actos cargados de violencia e irracionalidad.
Dos ejemplos claros de esta terrible problemática, a la que muchos no le encuentran solución, ni respuesta posible, ocurrieron este año: uno a fines del mes de marzo, a metros del Palacio de Tribunales, y otro hace poco más de una semana en una esquina de Gonnet.
En el primer caso estuvo involucrado un chico de apenas 16 años, quien entró a un local como tantos otros clientes, hizo un pedido y, antes de que pudieran cobrarle, tomó del cuello a la encargada al grito de que tenía un arma de fuego entre sus ropas, aunque nunca la exhibió.
Con la situación bajo su control, el asaltante vació la caja registradora. Pero lo que podría haber sido un robo más fue todavía más lejos: el precoz delincuente amenazó a la empleada y la llevó por la fuerza hasta el fondo del negocio, donde la sometió sexualmente.
Por su parte, el otro episodio se suscitó en las calles 12 y 495, donde un joven de 17 años interceptó a una estudiante universitaria e intentó sustraerle una moto, entre otras pertenencias. También quiso abusar de ella, pero como la víctima se resistió, el agresor le asestó una puñalada en el abdomen y no la mató de milagro.
EL CENTRO DEL DEBATE
Si bien ambos menores, que provienen de núcleos socio-económicos totalmente opuestos, el primero con escaso acceso a la educación y frondosos antecedentes penales y, el segundo con activa participación escolar, terminaron tras las rejas, el objetivo primordial de la criminología, como ciencia social, es descubrir las causas que llevan a una persona de tan corta edad a cometer un hecho de estas características.
¿Falta de límites en los hogares; fracaso en esa segunda instancia para la socialización que debería ser la escuela o ausencia de oportunidades?
La doctora Mónica Méndez, especialista en Medicina Legal, que trabaja como coordinadora en el Gabinete de Delitos Sexuales de la DDI La Plata, tiene su explicación y, en diálogo con este diario, aclaró que "la gran mayoría de los menores que lleva adelante este tipo de conductas estuvo inmersa en historias de violencia familiar, lo cual le produjo un marcado trastorno en la personalidad. Necesitan tomar el control de una situación, sentirse por una vez importantes, sin reparar en el daño o el dolor que pueden provocarle a la víctima".
"La agresión es un acto innato, pero la violencia no. Es una conducta aprendida, que se da por una suma de factores. Como dicen, uno es el reflejo de la infancia, etapa clave en el desarrollo de una persona. Si tuviste una infancia traumática, en el futuro seguro que van a surgir problemas graves", agregó.
LA DROGA, SIEMPRE PRESENTE
Por su parte, la doctora Marisa Caputo, otra especialista en Medicina Legal, acotó que "no hay un patrón del violador y tampoco importa su condición social. Las causas pueden ser múltiples, aunque, casi en su totalidad, surgen por inconvenientes en el núcleo familiar. La drogadicción y el alcoholismo suelen ser los canales habituales que los sacan de esos problemas y los impulsa a la agresión".
A su turno, Virginia Romano Huergo, licenciada en Psicología, destacó que "los abusadores son personas que, en muchos casos, buscan reivindicarse. Actúan por resentimiento, tras sufrir o padecer a un familiar golpeador, abusador o que, directamente, los ignoró durante años".
Para mayores datos, cabe destacar que en jurisdicción de la Departamental La Plata, según los registros que lleva el gabinete de Delitos Sexuales de la DDI local, se denunciaron 602 violaciones durante el período mayo '06 - mayo '07, de las cuales 432 corresponden a menores de 18 años; 371 a mujeres mayores y 61 a varones.
"Esos son sólo los casos denunciados, aunque sabemos que hubo muchos más. Siempre por temor, pudor o desconocimiento, hay gente que no llega a la Policía en busca de ayuda", concluyó Marisa Caputo.
En Punta Lara, en tanto, para dar otro ejemplo de menores que no tienen límites y, se muestran dispuestos a todo, un chico de 16 años ingresó a la casa de una comerciante, le robó dinero en efectivo y la sometió sexualmente vía anal y vaginal.
El caso tuvo lugar la semana pasada en inmediaciones del club de Pesca de Ensenada y, por ahora, el agresor, que está identificado, continúa en libertad