La imputabilidad penal significa que quien cometa un delito lo comprenda, es decir, que su capacidad psíquica entienda el contenido antijurídico de una conducta. Hoy se debate si un niño menor de 16 años tiene tal capacidad de comprensión. Y ante tal debate la solución propuesta es bajar esa edad a 14, o más aún. Frente a este panorama, el Instrumento Electoral por la Unidad Popular, dio una reflexión al respecto>>
- Reflexiones sobre del Instrumento Electoral por la Unidad Popular, sobre la tan polémica cuestión de bajar la edad imputabilidad.
Este debate está mal planteado. La cuestión no pasa por saber si tiene o no tiene tal capacidad de comprensión. La cuestión pasa por saber cómo es esa comprensión. Si para él, esa palabra ‘conducta’ significa lo mismo que para el resto de la sociedad que lo evalúa…
Si significa lo mismo, la solución es inevitablemente de índole penal, pues, el niño comprende lo mismo, su conducta es antijurídica y cometió un delito, y, por ende, su accionar es punible.
Ahora que pasa si su ‘conducta’ no encierra los mismos valores formativos?. Ahí la respuesta no es tan simple. Cuando ese niño de 14 años nacía, las más férreas políticas neoliberalistas se imponían, el empleo se flexibilizaba y se precarizaba, la salud se deterioraba, la deserción escolar aumentaba, las condiciones habitacionales se volvían cada vez más deplorables e insalubres, la movilidad social se acotaba y los ricos eran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
La falta de estabilidad laboral, la ausencia de aspiraciones en la clase trabajadora, la reducción de oportunidades, la consecuente inmovilidad social, la falta de confianza en las instituciones, la pérdida de lazos familiares significativos, el aumento naturalizante de la violencia y tantas otras, han hecho de la vida del niño un marco ineludible de decepciones, privaciones y degradaciones humanas.
Y, por ende, sus ‘conductas’ debieron ser otras para susbsistir.
Entonces la respuesta es más compleja. La solución deja de ser así algo automático, ya no es ni puede ser índole penal, no corre por restar dos números, sino que tiene que ver con restaurar derechos vulnerados, con reinsertar lugares perdidos en la comunidad, con reincluir parte de una ciudadanía perdida. La respuesta debe ser preventiva, no represiva.
Ni más ni menos, la solución es promover, proteger, garantizar y asegurar los derechos humanos que fueron sistemáticamente violados desde que el niño es niño. La baja de edad de imputabilidad es entonces un tapón a un problema estructural que no quieren dejar que aflore. Miremos bien a nuestros pibes, analicemos sus valores y así comprenderemos mejor sus conductas.
En la Provincia y el Municipio contamos con leyes de avanzada que nos permiten hacer esta tarea. Nos referimos concretamente a la ley 13.298 que instala el Sistema de Promoción y Protección Integral de los Derechos de los Niños y a la ley 13.634 que establece el nuevo Fuero Penal del Joven, ambas leyes que propugnan el nuevo paradigma de niñez enmarcadas en la Convención Internacional de los derechos del Niño.
Pues si seguimos bajando la edad de imputabilidad, en un futuro ya no va a haber niños a quienes imputar delitos, pues antes se habrán muerto de hambre.