Habló frente a una multitud estimada en más de 200 mil personas.
No habló de reelección y sí aludió a la concertación política. Hubo algunas presencias radicales. Movilizaron desde todo el país
El festejo por el tercer aniversario del gobierno de Néstor Kirchner fue la mayor concentración desde los recordados cierres de campaña de 1983 y abundó en detalles coloridos tanto en torno al palco oficial como entre la masiva concurrencia. Abundaron los globos aerostáticos con inscripciones de diversos gremios y agrupaciones. El clima de festejo quedó claro cuando el Presidente, primero, y la senadora Cristina Fernández de Kirchner después, salieron a la terraza de la Casa Rosada para saludar a la multitud y, de paso, para ver hasta dónde llegaban las columnas, que se perdían más allá de la avenida 9 de Julio.
Ante una multitud que llenó la Plaza de Mayo como pocas veces ocurrió en la historia reciente, el presidente Kirchner llamó ayer a "construir una Argentina cada vez más plural", en lo que se interpretó como el punto de partida de la concertación de cara a las elecciones de 2007.
Cuando subió al escenario, hacia las 15:37 -casi una hora antes de lo previsto-, Kirchner tenía ante sí más de 200 mil personas, según estimaciones coincidentes, aunque voceros oficialistas aseguraron con insistencia que la concentración reunió a más de 350 mil manifestantes.
Si bien el Presidente evitó en su corto discurso -duró solo 15 minutos- hacer cualquier mención a la posibilidad de postularse para un segundo mandato el año que viene, desde la Plaza de Mayo surgieron cánticos alusivos, como uno que partió de los grupos piqueteros oficialistas: "Para Kirchner, la reelección".
Pero la movilización oficialista no fue sólo protagonizada por los piqueteros kirchneristas, ya que los gremios peronistas -principalmente los que responden a Hugo Moyano- fueron la columna vertebral de la convocatoria, que dejó poco espacio para que se acercaran los independientes.
También aportaron lo suyo los intendentes justicialistas del conurbano bonaerense y los gobernadores oficialistas, mientras que en el caso de los jefes comunales de la UCR -como Gustavo Posse, Enrique García y Helios Eseverri- se destacó especialmente su presencia como punta de lanza de la promocionada concertación. De todos modos, ninguno de los seis gobernadores del partido centenario acudió a la Plaza aunque tres de ellos participaron del Tedéum.
Acompañado por su esposa Cristina Kirchner, el Presidente subió al escenario -que estuvo montado sobre la calle Balcarce, pegado a la Casa Rosada- una hora antes de lo previsto, temeroso porque habían comenzado a circular rumores sobre la existencia forcejeos entre manifestantes que estaban en la zona del Cabildo.
Es que varias columnas seguían pugnando todavía a esa hora por ingresar a la Plaza, pero finalmente debieron frenarse sobre la Avenida de Mayo -hubo dos cuadras de la tradicional arteria porteña totalmente repletas- y las diagonales Norte y Sur que desembocan en el emblemático lugar.
Para entonces Mercedes Sosa había encabezado la entonación del Himno Nacional, luego de que varios artistas populares -como Soledad, Teresa Parodi y Alejandro Lerner- desplegaran su talento sobre el escenario.
"Hace 33 años, yo estuve allí abajo, jugándome por mis convicciones. Era el 25 de mayo de 1973. En estos rostros, veo los rostros de los 30 mil desaparecidos", arrancó Kirchner su discurso, luego de haber recibido los clásicos pañuelos de manos de Hebe de Bonafini (Madres) y Estela de Carlotto (Abuelas).
Más tarde insertó un elemento novedoso en su discurso, cuando reivindicó a Juan y Eva Perón -dijo que optó por no hablar del balcón de la Casa Rosada porque "tiene dueño"- y sostuvo que la Plaza de Mayo es "de los trabajadores".
"Hay que hacer oídos sordos a los agravios. Esta es la plaza de la fe y la esperanza", prosiguió Kirchner y recordó que asumió hace tres años "como el presidente menos votado de la historia" (22 por ciento), por lo que culpó a Carlos Menem sin nombrarlo.
CHAU AL FMI
Hizo también una encendida defensa de las estadísticas auspiciosas de su gestión -habló de los índices de pobreza y desocupación- y reivindicó la quita de la deuda externa que su gobierno consiguió en 2004 y que redundó en "un ahorro de 70 mil millones de dólares para el pueblo argentino".
"Esta Plaza de Mayo hoy le dice formalmente chau al Fondo Monetario Internacional", agregó el jefe de Estado y lanzó: "Les pido que me ayuden, que me acompañen, que me den fuerza para gobernar", tras lo cual surgió desde la Plaza el cántico "para Kirchner, la reelección".
Esa palabra -que fue prohibida por los organizadores del acto por expresa orden del Presidente- estuvo presente en innumerables carteles y globos aerostáticos en la Plaza, la mayoría de ellos llevados por los gremios.
"Dicen que me peleo mucho y no es así. Lo que pasa es que no hago negocios con ciertos intereses", dijo más tarde Kirchner y dedicó un par de críticas a la prensa, además de destacar que la Argentina "tiene una Corte Suprema independiente como hace tiempo no se recuerda en la Patria".
También identificó a los sectores que pretende que sigan su liderazgo: "En este país le tiene que ir bien a los trabajadores, a la clase media y a los empresarios nacionales", dijo.
"Tengan la certeza de que vamos a profundizar el proceso de cambio. Quiero convocar a los argentinos a una construcción plural", cerró su discurso el primer mandatario, sólo quince minutos después de que había pronunciado la primera palabra.
Luego saludó a Cristina y a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que lo acompañaban en el escenario, mientras los manifestantes comenzaron a desconcentrarse en paz, coordinados por sus referentes, rumbo a los medios de transporte que los habían acercado hasta la capital federal muchas horas atrás.