El ex ministro podría dar una respuesta recién después de agosto o setiembre.
Eduardo Aulicino
eaulicino@clarin.com
No está claro si la candidatura de Roberto Lavagna pasará de ser un proyecto, o una idea que ilusiona a dirigentes necesitados de un candidato para la disputa con el kirchnerismo, pero la sola insinuación de esa posibilidad se constituyó en uno de los pocos temas capaz de inquietar, de distinto modo, a oficialistas y opositores. El ex ministro aún no decidió si participará de la competencia electoral del 2007. Aún así, algunos de sus interlocutores registraron una aproximación temporal: su respuesta estaría madura recién después de agosto o setiembre.
Hay al menos una coincidencia con el Gobierno en el manejo de los tiempos. Desde el kirchnerismo se sigue señalando el último trimestre del año cuando se pregunta por la definición de fórmulas, en momentos en que se avanza con el proyecto de la reelección presidencial, con la cuota de dudas que alimenta Néstor Kirchner, y dejando abierto un tema central: la candidatura en provincia de Buenos Aires.
A partir de allí, los pasos parecen alejarse. Algunos de los dirigentes que hablaron con el ex ministro de Economía en las últimas semanas dicen que está prácticamente descartada la posibilidad de que compita por la jefatura de Gobierno en la Capital. Esa alternativa entusiasmaba a hombres del Gobierno: un candidato fuerte alrededor del que podrían hacer un armado propio.
Los movimientos de Lavagna fueron en sentido contrario. Y trascendió además otro gesto que habla de la voluntad de evitar cargos mientras elabora su futuro: dicen que hace un mes y con elegancia habría rechazado un sondeo para recalar en un importante destino diplomático: la Embajada argentina en Washington.
Como primer efecto, esas señales iniciales hicieron reverdecer las expectativas del actual jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Telerman, quien dijo que sólo bajaría su proyecto si el ex jefe de Economía fuera el candidato de una coalición integrada por el kirchnerismo. También abrieron especulaciones sobre los planes del diputado Rafael Bielsa, que hace pocos días visitó a su ex colega de Gabinete nacional.
Casi en espejo, allegados a Lavagna, que alguna vez se definió como centroprogresista, consideran tanto a Telerman como a Bielsa posibles aliados en caso de que se decida por la competencia nacional en el 2007. Parecen especulaciones apresuradas, pero en todo caso revelan un tema que los preocupa: cómo intentar un tejido político que les permita superar sus primeras limitaciones.
Es una manera de admitir la carga negativa que significaría, en términos de competencia con el Gobierno, aparecer con una candidatura que pueda ser calificada como un juego exclusivo de los ex presidentes Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde.
Lavagna, se sabe, se reunió hace alrededor de un mes con Alfonsín y desde entonces en esa franja de la UCR creció el entusiasmo frente a la hipótesis de la candidatura del ex jefe de Economía. Por ahora, creen dirigentes de ese sector, los tiempos del ex ministro permitirían amortiguar la crisis interna del radicalismo, donde otros piensan en un acuerdo con emigrados como Elisa Carrió y Ricardo López Murphy, y un sector está tentado con la posibilidad de un arreglo que los asocie a Kirchner.
Entre los duhaldistas, el entusiasmo parece más contenido. Pero los atrae la posibilidad y referentes de este grupo, reducido luego de la derrota electoral del año pasado, han tenido contactos con el ex jefe de Economía, que llegó al Gobierno con Duhalde. Allí también admiten el peso que significaría una candidatura asociada sólo a duhaldistas y alfonsinistas. "Pero podemos ensayar nuestra propia transversalidad", especula un destacado legislador bonaerense.
Por lo pronto, especulan con nombres como Telerman o Bielsa y además piensan en algunos intendentes no alineados y también en los socialistas. Con éstos ya hubo algún contacto reservado. Y se sondeó al senador Rubén Giustiniani, presidente partidario, en base a un cálculo práctico: el socialismo no daría batalla nacional con candidato propio, ya que su principal figura, Hermes Bin ner, irá por la gobernación de Santa Fe, un distrito donde su partido está muy afirmado.
Habrá que ver, claro, cómo se mueve el calendario desde el Gobierno. La llave está en poder del oficialismo, pero cada gesto de un lado puede acelerar movimientos del otro. Y en ese caso, los tiempos imaginados para definir candidaturas podrían alterarse.