A 23 años de su primera aparición en la ribera del Río Paraná, la devoción no para de crecer.
Miles de peregrinos procedentes de distintas provincias y de países limítrofes se acercaron al “campito” de San Nicolás, para celebrar el 23 aniversario de la primera aparición de la Virgen del Rosario en la ribera del río Paraná.
Los festejos comenzaron en la medianoche con la marcha de antorchas desde la iglesia Catedral hasta el Santuario, con la imagen de San Nicolás de Bari. Allí, el obispo nicoleño, monseñor Héctor Cardelli, ofició la primera misa y se lanzaron los fuegos artificiales. Desde las 2 y hasta las 5 de la mañana hubo oraciones en el interior del templo, donde también se desarrollan misas cada hora.
Pero la ceremonia central fue a partir de las 15, cuando se realizó la tradicional procesión, en la que la virgen fue recibida por un mar de rosas arrojadas a su paso, y la misa concelebrada con bendición apostólica e indulgencia plenaria, también presidida por Cardelli, acompañado por la música de Zamba Quipildor, que interpretó La Misa Criolla.
La Virgen se manifestó por primera vez el 25 de septiembre de 1983, ante Gladys Quiroga de Motta, una humilde mujer, que en ese entonces tenía 48 años y que sigue viviendo a unos cincuenta metros del lugar donde hoy se está levantando el santuario.
En esa oportunidad le Virgen le manifestó: “Haced valer mis derechos”. Y a partir de ese momento, se despertó una inmensa devoción, que se multiplica año a año.