Sus dos tripulantes perdieron la vida de manera instantánea. La nave era un Mohawk que acababa de despegar para realizar un vuelo de reconocimiento.
La zona de impacto está delimitada con una faja de seguridad. Es un círculo negro casi perfecto que ahora inspeccionan bomberos, policías y personal del Ejército Argentino. Casi todos los vecinos de una pequeña población están cerca. Son los testigos de una tragedia poco habitual. Algunos todavía conmocionados por lo cerca que pasó el avión de sus casas, por la trayectoria descendente, y el inevitable estallido que entre ellos todavía retumba. Los restos de la aeronave están diseminados por casi todo el descampado. Entre la cha-tarra, apenas se distingue el estabilizador y una de las dos turbohélices. No se aprecian restos humanos. Pero es un hecho que sus dos tripulantes no consiguieron eyectarse a tiempo. Al principio, nadie lo quiere decir. Más tarde llegará la confirmación: están muertos.
La aeronave en la que realizaban tareas de entrenamiento se precipitó a tierra minutos después de las 8 de la mañana. Cayó en un descampado de la localidad bonaerense de Villa de Mayo, a unos 50 metros de una pequeña población.
Según voceros de la investigación se trata de un modelo Mohawk de la marca Grumman, que había partido desde Campo de Mayo y era utilizado para vuelos de exploración y reconocimiento.
Como consecuencia del accidente murieron el capitán Gonzalo Francisco de la Cruz y el sargento ayudante Roberto Antonio Quesada.
Luego de la tragedia, el jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, arribó al lugar para interiorizarse de los detalles del hecho, negó que la avioneta siniestrada haya salido desde Campo de Mayo con problemas, y afirmó que todas las aeronaves de la fuerza “tienen un buen estado de mantenimiento”.
“Es un día muy triste por la pérdida de estos dos hombres”, señaló Bendini, y agregó que este episodio era el “primer accidente de una aeronave del Ejército en tres años”.
La caída del avión se produjo luego de que la nave partiera desde la base aérea que el Ejército tiene en Campo de Mayo, distante dos kilómetros del lugar del impacto, en un vuelo de entrenamiento.
Los testigos
Según testimonios de los vecinos del barrio Villa Rosa, la máquina, un bimotor con capacidad para dos pilotos, venía “con fallas y tamba-leando” antes de caer a tierra e incendiarse.
Susana, una de las mujeres que vio caer la nave, reconoció: “Se escucharon ruidos raros desde el avión y después lo vi que cayó en el campo, pero fue justo ahí porque el piloto quiso, ya que podría haber caído en otro lado y eso hubiera sido una tragedia”.
Según confió el director de Defensa Civil del partido de Malvinas Argentinas, Mariano Aguilar, el piloto de la avioneta había “declarado en emergencia” a la máquina luego de salir desde Campo de Mayo, debido a que presentaba problemas con uno de los motores.
El funcionario municipal explicó que ni bien se tomó conocimiento del desperfecto en la avioneta en el aire, se dio curso a un sistema de emergencia para este tipo de hechos, que originó el desplazamiento de los bomberos y varias ambulancias hacia la zona del accidente.
La causa quedó a cargo del juez federal de San Martín, Alberto Suárez Araujo, quien inspeccionó los fragmentos del avión que quedaron desparramados en el predio, en tanto el hecho era investigado por la Junta de Investigaciones de Accidentes de la Fuerza Aérea Argentina.