En la calle 48 entre 6 y 7 hay más de medio centenar de puestos que ofrecen toda clase de productos
"Si le cerró el supermercado, venga a Derecho". A juzgar por la diversidad de rubros y la cantidad de bocas de expendio, ésta podría ser la consigna publicitaria de la feria ambulante montada en 48 entre 6 y 7, frente a las unidades académicas de Ciencias Jurídicas y Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata. Medio centenar de puestos se distribuyen entre el espacio público bajo jurisdicción municipal y el "territorio federal" de la UNLP, ofreciendo todo tipo de productos y generando cada vez más quejas de los comerciantes, que ven cómo una competencia que califican como "desleal" se adueña del espacio público sin que nadie acierte a ponerle límites.
La enumeración de artículos ofrecidos por estos vendedores irregulares es extensa y puede llegar a sorprender: hay calculadoras, libros usados -tanto textos de estudio como literarios-, revistas, aros y collares, pantalones, pareos y bufandas, calzoncillos, medias, cd's y dvd's, chocolates, posters, paraguas, sahumerios, velas, morteros de madera, carteras, billeteras, fundas para celulares, muñecos a pilas, anteojos, prismáticos, brochas, linternas, vasijas, cubiertos y utensilios de cocina.
La mayoría de los puestos está guarecida bajo el edificio de Derecho; pero ya ganaron parte de las veredas en toda la cuadra, incluyendo tanto la ochava de 7 y 48 como la de 6 y 48. Concretamente, son cerca de 50 las personas que se instalan en las primeras horas de cada mañana para ofrecer manufacturas y servicios de marroquinería, librería, indumentaria, electrónica, juguetería, disquería, videoclub, verdulería y frutería, bijouterie, kiosco, decoración, antigüedades, telefonía, óptica y ferretería. Además, en el rubro gastronómico pueden conseguirse cafés y gaseosas, panchos, bolsas de pochoclo y sandwiches.
La mercadería se acumula en mantas sobre el piso, sobre los taludes de los jardines universitarios, en sogas tendidas de una columna a otra, en tablas sobre caballetes, en carritos. Sin embargo, a pesar de los reclamos y las intenciones enunciadas en más de una oportunidad, ni las autoridades comunales, ni las académicas, ni las federales han logrado despejar el área de vendedores.
DIFERENTES RAZONES
Las razones son, en cada caso, diferentes. En Control Urbano aseguran que no pueden intervenir "por razones de jurisdicción"; las autoridades de Derecho señalan que tienen "otras prioridades"; y las fuerzas federales -que sí tienen jurisdicción- no fueron llamadas a actuar, al no existir presentaciones ante la Justicia que lo avalen, delitos o agresiones.
Es que la fila de baldosas azules o rojas ubicada a centímetros de los frentes de las propiedades marca el límite entre el sector que Control Urbano puede fiscalizar, y el que queda fuera de su jurisdicción. "De la línea municipal hacia adentro no podemos hacer nada más que reunirnos con quien corresponda para tratar de implementar controles conjuntos" explica Patiño: "y hemos planteado oficialmente a la gente de la Universidad, en reiteradas oportunidades, la necesidad de cumplir con la disposición que prohibe la venta ambulante".
"Es un tema del ámbito federal" apuntó Patiño: "y más no podemos hacer. Lamentablemente, se está permitiendo una feria en un ámbito académico como el predio de la Universidad". En este sentido, las autoridades de Derecho barajan un proyecto que contempla la instalación de locales vinculados a promoción de libros y actividades académicas, en el "pasillo" que se forma entre la línea municipal y el edificio propiamente dicho.
UNA IMAGEN NO DESEADA
"La idea de remodelar ese sector está en pie, pero no es un tema prioritario ya que en este momento ese rango lo tienen la mudanza al ex Jockey, el arreglo de los baños y el reemplazo de un ascensor" admite el decano de Ciencias Jurídicas, Carlos Botassi: "ciertamente, la imagen de la feria no es la que queremos para la Universidad, e incluso sorprende a los visitantes que llegan desde otros países".
"Comprendemos que estamos ante un problema social, con una economía de supervivencia" indicó Botassi: "si bien sería positivo recuperar el espacio, no hemos planteado -ni es nuestra intención- el desalojo de los vendedores en términos de fuerza o legales". Así las cosas, la ocupación de la vía pública en 48 entre 6 y 7 se completa con decenas de bicicletas atadas fuera de los bicicleteros de Humanidades y Derecho, y una docena de motos estacionadas sobre la vereda, perpendiculares a la calle.