Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del CONICET diseñaron una trampa para atraer, infectar y matar vinchucas, insectos vectores del Mal de Chagas-Mazza, la enfermedad parasitaria más importante en América Latina y que en Argentina, según el ministerio de Salud, ocasiona más de 10 muertes por semana.
Se trata de un desarrollo inédito en el país, hecho en base a hongos, enemigos naturales de los insectos.
La trampa para vinchucas puede ser colocada en las viviendas infectadas, sin ningún riesgo para la población y funciona como sustituto o complemento de técnicas tradicionales que se utilizan para combatir la vinchuca, como el rociado domiciliario con insecticidas químico.
Los investigadores trabajaron con insectos resistentes a estos productos químicos.
Es por eso que las trampas fueron elaboradas con hongos entomopatógenos (con capacidad bioinsecticida) combinados con atractantes específicos para las vinchucas.
Estos hongos son microorganismos que tienen la particularidad de parasitar a diferentes tipos de insectos y ácaros, y se encuentran en hábitats naturales, terrestres o acuáticos.
Se logró demostrar que el hongo es realmente efectivo a la hora de controlar las poblaciones de vinchucas, ya que es posible infectarlas y matarlas.
Las trampas de atracción – infección tienen además otras ventajas comparativas: bajo costo de producción y de aplicación; la colocación no requiere personal especializado, ni indumentaria especial (sólo guantes) y tampoco es necesario desocupar las viviendas a tratar.
El desarrollo de este “vinchuquicida” fue realizado por investigadores pertenecientes al Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata (INIBIOLP), que funciona en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, bajo la dirección de Patricia Juárez y con la colaboración de los investigadores Nicolás Pedrini, Sergio Mijailovsky y Juan Girotti.
El proyecto contó con la colaboración de los profesionales Raúl Stariolo, de la Coordinación Nacional de Control de Vectores, Santa Maria de Punilla, Córdoba; Rubén Cardozo, del Instituto de Patología Experimental de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional de Salta y Alberto Gentile, de la Coordinación de Gestión Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública, Salta.
El producto está en proceso de patentamiento en el Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual y ha superado todas las fases de prueba en laboratorio.
Fuente UNLP