San Martín (T) perdió con Gimnasia (J), ya descendido, y así complicó su permanencia. El equipo de Roldán fue puro nervio y las amenazas de su gente en la semana le jugaron en contra. El Santo dependía de sí mismo para zafar, ahora tendrá que ganar los dos juegos que le quedan y prender velas. El Lobo jujeño jugó con gran vergüenza deportiva.
En el primer tiempo, no hubo mucho para destacar. Increíblemente San Martín no fue con todo a buscar el gol. Silvio Iuvalé paralizó a todos con su gol. Gimnasia aprovechó la única posibilidad que tuvo y facturó para el lamento de los santos.
A los tres minutos del complemento, Noce se lo perdió increíblemente dentro del área chica, le pegó recto ante la rápida salida de Gastón Pezutti. Matías Urbano también desperdició la chance de aunque sea empatar con un cabezazo a tres metros de la línea, quiso cambiar el palo y se le fue por el segundo palo, ante la incredulidad de los tucumanos a diez del final.
En el tramo final, San Martín buscó el empate por todos lados, con centros desde ambas bandas, disparos desde lejos y alguna que otra jugada combinada por abajo. Con esta derrota, San Martín se complicó mucho más con su ya delicado promedio. Gimnasia, ya descendido, jugó sin presión, y como prometieron toda la semana previa fueron al frente en busca de los tres puntos. Encima, en los últimos minutos defendió con alma y vida la ventaja.
Los locales se van de La Ciudadela con la decepción de perder un partido importantísimo, en su casa, ante el único descendido que tiene el torneo, con la preocupación de convertirse en los segundos. El equipo se fue ampliamente silbado
Diario Olé







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